Zen de Plástico

Escuché una vez que durante los retiros de budismo zen, cuando los principiantes ruegan ser iluminados, los monjes les ordenan cortar leña, armar las tiendas o cocinar hasta que se pierden en la calma de sus deberes. Esto les enseña a respirar, relajarse y habitar el momento.

Yo no hago nada de eso. A mis veintinueve años yo armo robots de plástico.

Gunpla–contracción de GUNdam PLAstic model–son los modelos a escala que la compañía japonesa Bandai produce para promover Mobile Suit Gundam, una ópera espacial animada. Con un catálogo que cubre distintas escalas, diseños y dificultades, los gunpla atrapan la atención de fans de todas las edades. Ellos me remontan a mi infancia, cuando usaba ganchos de ropa y cachivaches en la caja de herramientas de la familia y pretendía construir mis propios juguetes.

Mi primer encuentro con el hobby propiamente fue gracias a la retransmisión de Mobile Suit Gundam Wing en televisión mexicana. No mucho tiempo después descubrí que Wal-Mart México vendía los modelos de la serie, por lo que ahorré mis trescientos pesos como pude y compré uno.

Página del instructivo de gunplas Real Grade

Hice un trabajo espantoso, lo que esperarías de cualquier principiante. Rompí muchas de las partes y otras las pinté con acuarelas en vez de acrílicos. Acabé tan mareado por no descansar ese domingo que me dio náusea y vómito. Fue un desastre, y pese a todo, es uno de mis mejores recuerdos. La impresión más viva que tengo de esa tarde es que el tiempo se detuvo.

¿Dónde se encuentra el zen en todo esto?

En levantar la vista y descubrir que el sol ya se metió; en dar el último pincelazo y esperar al siguiente día para continuar; en hacer algo complejo con cientos de pasos simples. El punto de partida es el mismo para todos y la meta está donde cada quien lo desee.

“La impresión más viva que tengo de esa tarde es que el tiempo se detuvo.”

Me doy cuenta que armar gunpla tiene muchos paralelos con mi método para escribir, puesto que juego con palabras hasta que embonan y forman las oraciones, párrafos y textos que deseo. Empecé echando las cosas a perder y disfrutando el proceso hasta que, con suficiente práctica, el desorden fue disminuyendo. Ahora procuro que las palabras ya no queden desacomodadas o al revés o desperdiciadas. No tendré un instructivo pero sí una idea de cuál será mi producto final.

Hablando de instructivos, la reacción más común que noto cuando alguien hojea el manual de un gunpla es una de tedio o asombro. Ven los números y los diagramas y exhalan su frustración. Me dicen que jamás tendrían la paciencia para algo así. Les contesto que precisamente por eso armo mis robots japoneses de plástico, para encontrar la paciencia que no sabía que tenía.

Real Grade Gundam RX-78-2 finalizado

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