TURISTA CULTURAL: Sonido Progresivo

El atractivo musical de Cast.

Hace exactamente un año, James Parker de The Atlantic hizo pedazos al rock progresivo. El artículo –titulado “The Whitest Music Ever”/”La Música Más Blanca”– dejaba las cosas claras en su sumario: El “prog rock” era audaz, innovador–y terrible. Leo de nuevo esa frase y lo primero que me pregunto es ¿qué gustos tiene entonces esta persona? ¿y por qué habla en tiempo pasado? ¿Nadie le habló sobre Cast?

Cast, el proyecto del mexicalense Alfonso Vidales, es una banda de rock progresivo reconocida internacionalmente. Este 2018 cumplen 40 años de trayectoria, un número considerable para lo que se supone era una moda pasajera.

Pero me estoy apresurando. Primero, comencemos describiendo qué es exactamente el rock progresivo.

A primera vista es música indulgente y excesiva, de requintos extensos, letras confusas y compases indescifrables. Visto más de cerca, este tipo de música es exactamente lo que busca el melómano harto de lo convencional, de los mismos ritmos, los mismos instrumentos y las mismas letras que la radio popular fuerza en nuestros oídos. El rock progresivo está ahí para quien está hambriento de nuevos estímulos, para quien está ansioso por conocer hasta dónde puede llegar la música cuando se levantan los límites y se incita a la experimentación, y si bien es verdad que no todo el rock progresivo es bueno, ¿no se puede decir lo mismo de cualquier otro género musical? Por algo nadie se acuerda de Europe excepto por The Final Countdown.

Así que: ¿qué tiene de progresivo el rock progresivo? Acorde al diccionario virtual de la Real Academia de la Lengua Española, “progresivo” es un adjetivo reservado para aquello que avanza o aumenta gradualmente. Esta definición describe a la perfección el espíritu innovador con el que los Beatles grabaron su álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, considerado universalmente el inicio del prog rock. El cuarteto de Liverpool, temeroso de encasillarse en el mismo sonido de siempre, pretendió ser otro conjunto musical para liberar su creatividad. Seis años después, Pink Floyd grabó su icónico Dark Side of the Moon –el mejor álbum de progresivo acorde a muchos–, en el cual nueve canciones hacen transición de forma continua; este proyecto fue similar a Thick as a Brick de la banda Jethro Tull, que consistía únicamente de dos canciones de 20 minutos cada una.

Más allá de invitarlos a que descubran un poco de la música mencionada en esta columna, es complicado continuar mi explicación. Como dijo alguna vez Frank Zappa: “Hablar sobre música es como bailar sobre arquitectura”. Describirlo es incoherente. Hay que experimentarlo. Es por eso que los invito este próximo sábado 20 de octubre a la Plaza de las Artes del CEART a las 8PM. Cast, nuestro pedacito de historia de rock progresivo, nos ofrecerá un concierto gratuito festejando sus cuatro décadas de trayectoria en el marco del Festival de Octubre. No se lo pierdan.

Esta columna apareció originalmente el miércoles 17 de octubre en La Voz de la Frontera.

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