TURISTA CULTURAL: Pedro y el Lobo

Orquesta, literatura y ballet se unen en un concierto inolvidable.

Encantador fue el concierto didáctico “Pedro y el Lobo”, celebrado en dos funciones este domingo 14 de julio en la Casa de la Cultura. El evento fue un esfuerzo conjunto de la Orquesta de Cámara de Mexicali (OCAM), el cuadro de bailarinas de la biblioteca David Monay Quirarte y el actor Cristian Hernández, además de Malibé Rosas, quien organizó un taller previo para las familias mexicalenses.

El concierto inició y cerró con números grupales de las gentiles y fluidas bailarinas. En cuanto al elenco principal, el pájaro voló junto a las notas altas de la flauta; el pato nadó y chapoteó al ritmo del oboe; el gato siguió con agilidad y desenvoltura al clarinete; Pedro, el protagonista de la historia y la bailarina más pequeña, conquistó al público en compañía de los violines y chelos; su abuelo, estricto pero amoroso, danzó con las notas graves del fagot; los cazadores marcharon haciendo eco en los timbales; finalmente, el lobo acechó y persiguió a sus presas, el corno anunciando el peligro. Es además importante mencionar que ésta es una versión más noble del cuento, donde Pedro no miente ni paga por sus travesuras, sino que muestra valentía y compasión al llevar al lobo al zoológico tras capturarlo.

La orquesta mantuvo su estándar con una interpretación sublime de la composición de Sergei Prokofiev; las bailarinas siguieron estas notas e imprimieron de gracia todos sus movimientos y secuencias en el escenario. El final del concierto inspiró una larga y bien merecida ovación, tras la cual el público convivió con los participantes.

El narrador Cristian Hernández, pese al reto que presentó transmitir emociones sólo con su voz, agradeció la nueva experiencia y dijo que con gusto la repetiría. Su deseo se cumplió cuando Daniela Zavala, maestra de las bailarinas, confirmó que planean repetir el recital en septiembre. Aseguró también que el desempeño de sus alumnas superó toda expectativa. Dijo al respecto: “Les queda la inspiración, y les cambia la vida por la disciplina y la pasión que trato de enseñarles.”

Esta satisfacción la comparte Antonio Malavé, director de la OCAM, cuyo objetivo era crear un espacio que fomente valores, un acercamiento a las artes y un ambiente donde los niños pueden ser niños. “El público de la orquesta ha sido muy fiel” comenta, anunciando en exclusiva que hay planes para un concierto de música mexicana en septiembre, el mes patrio.

Los más satisfechos con el resultado del concierto fueron sin duda los músicos de la OCAM, quienes crecieron en habilidad y experiencia. Rompieron los estigmas en torno a la música clásica —aburrida, monótona— y demostraron que es para todas las edades. Su desempeño es prueba de cómo el arte puede converger en todas sus diferentes formas para llegar a nuestra gente.

Haz click aquí para leer mis publicaciones sobre la OCAM.

Esta columna aparece en la edición del 21 de junio de La Voz de la Frontera.


Links relacionados

Artículos recientes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *