TURISTA CULTURAL: La Lectura, el hábito incomprendido

En defensa de los libros

La entrevista que le hicieron al escritor Paul Auster en la revista Life & Style a principios de año fue una de las mejores que he leído, un texto denso en significado. En él, Auster habló sobre futuros proyectos, sobre su oficio y, más importante aún, sobre el hábito de la lectura, hábito que muchos asocian con un sillón cómodo, con música relajante, con paz al final de un día atareado pero lleno de satisfacciones. El autor neoyorquino en cambio definió a la lectura como un acto cataclísmico que puede volcar por completo nuestra interpretación del mundo, “una muerte y resurrección de nuestra perspectiva” en palabras del psicólogo y orador Jordan Peterson. Y nada podría ser más cierto. El libro correcto en el momento adecuado crea avenidas ilimitadas para el crecimiento emocional e intelectual, desde la búsqueda y nutrición de un interés hasta un análisis renovado de la condición humana.

Un libro es peligro; leerlo, una transgresión. No por nada Sin novedad en el frente, novela de Erich María Remarque, fue prohibida en la Alemania nazi, ya que con sus descripciones crudas y tenaces de los horrores de la guerra, corría el riesgo de acobardar a los jóvenes alemanes entonces participando en la Segunda Guerra Mundial. Los libros son prismas en los que cada ángulo te revelará un color diferente de la vida, una verdad nueva que habrás de integrar al rompecabezas que conforma tu identidad.

Leer te lleva a los lugares difíciles de la mente, y con suficiente constancia puede fortalecerlos y hasta sanarlos. Estas oportunidades se encuentran incluso en las lecturas más lúdicas o subestimadas, desde los libros de autoayuda hasta el bestseller del momento.

Por otra parte, está claro que leer requiere de tiempo y de paciencia. Además puede ser un hábito costoso, no sólo por el precio de los libros sino por la pasión con la que algunos lectores los acumulan sin saber cuándo los leerán. Para el lector casual o novato –ni se diga los que tienen un presupuesto ajustado–, gastar $200 o más en un libro implica un compromiso considerable.

Por eso, para quienes cuentan con el tiempo pero no el recurso económico, les recuerdo que contamos con la Biblioteca Pública Central Estatal, ubicada en Av. Obregón #1300 en la Colonia Nueva, frente a la Secundaria 18 de marzo. Ahí podrán encontrar un amplio catálogo de libros que podrán llevar prestados a sus casas, un cine club, diversos cursos gratuitos y mucho más. Sigan su página en Facebook (@BPCEMEXICALI) o llamen al 552-2873 para mayores informes.

Esta columna apareció originalmente el 20 de diciembre en La Voz de la Frontera.

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