TURISTA CULTURAL: ¿Dónde Está el Público?

Una reflexión sobre la agenda cultural mexicalense.

Hace un año conocí a Bárbara Colio, prolífica e internacionalmente reconocida dramaturga mexicalense, en una charla que ofreció en la biblioteca estatal. Estuve atento a cada palabra, tomando nota de cualquier cosa que pudiera sonar a consejo, motivación o advertencia. De las dos páginas y media que llené, casi todo el inicio tenía algo que ver con el estado actual del teatro –y en gran medida el arte– en el estado de Baja California.

Barbará aseguró, respaldada por el actor y ahora director de CEART Miguel Cetto Kramis, que se deben crear espacios culturales y un público que los llene, que lo que limita culturalmente a Mexicali no es el clima sino la apatía y la falta de promoción. Miguel Cetto en particular habló del incentivo económico para apoyar el arte y el cómo éste genera empleos e ingresos en el área de transportes, restaurantes y otros.

Ellos lo saben. El turismo cultural en Mexicali existe y tiene potencial de crecimiento. Justo este verano del 2018, el foro experimental del CEART se llenó un total de tres veces distintas: en la obra de teatro El Corazón Delator, en el estreno de la obra Le Falta un Trago a mi Cruz y en un concierto tributo a The Beatles. Encima de esto debemos contar las actividades en la sala de conciertos AUKA, los jueves literarios en el Café Don Quijote, los miércoles de jazz que se celebran en el café literario y la agenda cultural de lugares que todavía desconozco.

El público mexicalense está ansioso por participar en estas actividades aun cuando el termómetro está en rojo. Por eso el diálogo poco a poco se está alejando de aquella negatividad de hace unos años, cuando la gente lamentaba que “No había nada qué hacer”. Ahora se maravillan con la cantidad de propuestas culturales y artísticas que existen en la ciudad, sin contar el próximo Festival de Octubre.

¿Dónde está el público? Ciertamente está ahí, listo para ser alcanzado. El juego promocional está cambiando gracias a las redes sociales y a los artistas que las aprovechan para promoverse directamente, sin la influencia de terceros. Si a la agenda  del ICBC e IMACUM le sumamos las numerosas propuestas independientes que están surgiendo en la ciudad, es atinado decir que Mexicali se está acercando con pasos pequeños pero pacientes y constantes a un auge cultural. Yo en lo particular no podría estar más emocionado. La cultura está ahí y el público espera.

Esta columna apareció originalmente el 13 de septiembre en La Voz de la Frontera.

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