Te Reflejas

Te reflejas en las luces urbanas
que parten la noche,
en la manta cristalina
que deja la brisa,
en la sensación de asombro
de un amanecer en neblina.
Eres, dama, la presencia que seduce,
la caricia fantasma,
la voz que murmura promesas
y revive corazones detenidos.

No sé de dónde eres
ni de dónde vienes.
Tu rostro es un enigma,
la reencarnación de
brujas, reinas, emperatrices,
un grito de calidez e intensidad
que se aferra a las fibras
más profundas del alma, mi alma.

No sé qué piensas
ni qué te despierta.
Detrás de tus ojos
erupciona el volcán
y ruge el trueno
y canta el águila.
Tras conocer tu mirada
puedo verte venir desde kilómetros
y puedo escuchar
la explosión de tus pasiones
y entender el por qué de tus cantares.

No sé quién eres
ni quién te sigue
porque tus pasos,
el tic y el tac de tus tacones,
deletrean tu misterio
como una máquina de escribir
tecleando un idioma nuevo,
un secreto de tinta
que delinea tu silueta
en caracteres indomables.

Te acomodas el cabello corto
burlándote de lo andrógino,
a sabiendas de la feminidad
y el poder que irradías
con tu aroma,
con los ángulos firmes de tu rostro,
con la órbita de mis ojos
sobre tus caderas.
Te sientas frente a la barra
apoyando el codo y el mentón
con las piernas cruzadas,
gestos casi humanos de un ser
que migró de otra realidad
para ahogarme en asombro
y embriagarme con sus maravillas.

5 ideas con respecto a “Te Reflejas”

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