El Hijo del Molinero: Lecciones de Rembrandt para la modernidad

Rembrandt es sinónimo de arte, un hombre cuyo talento lo eleva al nivel de Miguel Ángel y Da Vinci. Sus pinturas indican una maestría del “claroscuro”, en el que el contraste de luz y sombra expresa diferentes emociones. Este estilo también experimentaba con los conceptos tradicionales de composición, guiando la atención del espectador como es el caso de la pintura “Filósofo meditando”. Además, Rembrandt se enfocó en el naturalismo, optando por retratar figuras alejadas de la anatomía ideal de corrientes anteriores.

Junto con su obra, la vida de Rembrandt puede enseñarnos bastante acerca de nuestros talentos y potencial. ¿Pero qué lecciones tiene para nosotros un artista holandés que vivió hace 500 años? Más de las que se imaginan.

“Filósofo meditando”, una obra en la que las fuentes de luz son el foco de atención.

Lección #1: Tu educación no decide tu destino

Rembrandt mostró su aptitud artística desde una edad muy temprana, y aunque nació en una familia privilegiada, no lo era lo suficiente como para viajar al extranjero y aprender con los mejores instructores de la época.

Esto no importó. Lo que determinó la calidad de su educación no fueron sus profesores —a quienes superó— sino la pasión que demostró y el esmero con el que pulió sus talentos, con los que comenzó a ganar reconocimiento en Europa. Esto nos lleva a la segunda lección.

Lección #2: Siempre busca una interpretación positiva a la crítica y a posibles insultos

Los críticos, maravillados con el trabajo de Rembrandt, lo apodaron “El hijo del molinero”, que a pesar de ser un gesto clasista también cuenta con un lado positivo: al llamarlo así, reconocían que el talento no era algo exclusivo para aristócratas de sangre azul. El apodo reconocía su grandeza pese a sus orígenes plebeyos.

¿Cuántas cualidades encontraríamos si ahondáramos en los insultos y sobrenombres que nos tocan? ¿Cuántas veces hemos tomado un comentario por malintencionado sin antes analizarlo? Sin invitar groserías ni excusar palabras abiertamente hostiles, adoptar una mentalidad más abierta hacia estos comentarios nos puede ayudar a ganar la amistad y admiración de nuestros detractores.

Finalmente, el apodo fue un reto para Rembrandt, quien trabajó para ser algo más que una curiosidad.

Lección #3: Mantén tus opciones abiertas

Rembrandt pintó obras de carácter sacro para diferentes iglesias sin que hubiera un conflicto de intereses. ¿Cómo logró esto en un periodo tan volátil como el siglo XVII, pocos años después de las reformas de Martín Lutero?

Fue simple: no se bautizó, evitando así cualquier acusación de traición, favoritismo o tal vez herejía. Al mismo tiempo, Rembrandt utilizó su carácter neutral para asociarse con otros artistas tanto dentro como fuera de su disciplina. Fueron ellos quienes cantaron sus alabanzas y lo ayudaron a recuperarse de una crisis financiera durante los últimos años de su vida.

Lección #4: Escoge el momento y el lugar correcto

Rembrandt era sin duda talentoso, pero de no ser por un factor importantísimo, le hubiera sido más difícil ganar y mantener su fama. La razón, como están por leer, es bastante lógica.

Holanda fue en aquellos tiempos uno de los pocos países europeos que se mantuvo neutral. Al contrario de otros países como España, Inglaterra o Francia que ejercían el poder militar, su poder era totalmente económico. Puesto que su fuente principal de ingresos era el comercio, esto les permitió —en una repetición del punto anterior, sólo que a mayor escala— hacer tratos sin inmiscuir lealtades políticas. Es posible que Holanda en algún momento hiciera tratos con bandos opuestos de una misma guerra.

Esta neutralidad generó grandes riquezas para los holandeses, quienes estaban más que dispuestos a despilfarrar el dinero comisionando a pintores como Rembrandt para retratos y toda clase de obras.

Lección #5: Se un aprendiz de por vida

Dicen las leyendas que cuando Rembrandt pintaba, no tenía tiempo para nada ni para nadie, ni siquiera para reyes. Sea cierto esto o no, no deja de ser un testimonio de su dedicación, pues produjo obras durante toda su vida. Por más prodigioso que fuera, alcanzó la cima de las artes visuales gracias a la práctica y aprendizaje constantes.

“Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp”, obra en la que la vista fascinada de los personajes dirige la atención del espectador hacia el radiante y casi indiferente Dr. Tulp.

En conclusión, éstas son las cinco lecciones que obtenemos de la vida de este gran pintor:

  1. No se trata de qué te hace falta sino de qué puedes hacer con lo que tienes.
  2. Transforma todo negativo en un positivo.
  3. Vigila que tus compromisos se complementen entre sí, no que se comprometan.
  4. Trabaja constantemente, pero calcula el momento preciso para lanzar nuevos proyectos.
  5. Nunca dejes de aprender.

Rembrandt fue uno de los mejores pintores de la historia; sin embargo, no necesitamos ser pintores para sentir su influencia ni para ser sus alumnos. Todos los oficios requieren de distintos tipos de inteligencia y destreza, pero la excelencia que se consigue mediante el trabajo duro y la disciplina es universal.


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