MILLENIAL BUKOWSKI: Post-Mortem

No cabe duda que el único modo de ser mejor en algo es hacerlo hasta el cansancio y hasta el aburrimiento y luego hacerlo un poco más. La práctica si no incrementa la habilidad incrementa la confianza.

Anoche presenté por primera vez mi recital de poesía Millenial Bukowski en el café Posdata. Fue un éxito rotundo, el fruto de horas de práctica, de prueba y error y de esfuerzo. Recitando la poesía de—e inspirada por—Charles Bukowski entendí, gracias a la recepción del público, que mi trabajo en el escenario subió a otro nivel. Ese éxito tuvo como pilares a una sarta de errores, todos pequeñas lecciones que me indicaron el camino y la dirección que debía tomar. El error es la obertura de la maestría.

Millenial Bukowski nació de mi admiración a la teatralidad de Charles Bukowski, así como las lecturas de su poesía que realizó Tom Waits. También vino de la curiosidad. Planear y ejecutar este homenaje fue un reto que me impuse, casi un juego. De haber acabado todo en un desastre me hubiera reído y hubiera continuado, creo. De haberlo tomado más en serio hubiera terminado siendo falso y pretencioso y tal vez penoso. En cambio estuve jugueteando, payaseando. Los asistentes se estaban divirtiendo tanto como yo, en las partes más pícaras con mayor razón.

También fue mi primera vez actuando como maestro de ceremonias o anfitrión. Aprendí bastante, lo necesario que es animar a la gente, invitarla a participar en la sección de micrófono abierto y hacerlos sentir reconocidos. Tal vez hablé de más en algunas intervenciones. Ni modo.

¿Qué sigue? Por el momento descansar y reagruparse. Está la posibilidad de presentar este tributo en otras localidades, de realizar proyectos similares centrados en distintos artistas y de ir probando mis límites todavía más. Definitivamente no será la última vez que escuchen de Millenial Bukowski.

El 2017 ha sido un año de retos y de victorias, de desviaciones que terminaron siendo el verdadero camino. Pero de eso hablaremos después.

Le debo un tremendo agradecimiento a Posdata Gallery por hacer este evento posible y motivarme a montarlo en tan corto tiempo; también a Norberto Quiroz por prestarme su equipo de proyección para darle al show ese toque profesional que necesitaba.

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