Ladrones de Arte

Las redes sociales les permiten a artistas–en particular dibujantes–encontrar a su público. Comparten su trabajo por gusto o buscando construir una plataforma de mercado o una mezcla de ambas. Desafortunadamente también hay quienes toman crédito por el trabajo de otros.

Es común encontrar a personas que roban arte en línea, desde los impostores hasta quienes fingen tener talento. Los motivos resultan obvios cuando hay lucro de por medio, pero ¿y si no lo hay? ¿Por qué lo harían?

“Lo que sí me importaba era aparentar ser más talentoso.”

Mi primer contacto con el hurto de arte sucedió alrededor del 2000. En aquellos entonces DeviantArt, un sitio para compartir y apreciar arte, era parte de ese Viejo Oeste del internet en el que el anonimato era la norma. Ese anonimato les permitía a muchas personas tímidas tales como yo socializar con facilidad; ya no teníamos que ser el niño callado, el nerd con los lentes mal graduados y dientes chuecos. Podíamos ser el guitarrista de una banda local o esconder lo que nos hacía sentir inadecuados o pretender que vivíamos una versión más melodramática de nuestra vida. Independientemente del método, nuestro objetivo era obtener el afecto y atención que carecíamos. De otra manera dudo que lo hubiéramos hecho.

Jamás robé un dibujo pero sí llegué a calcar arte y modificarlo lo suficiente para hacerlo pasar por mío. Irónicamente esto fue excelente práctica para mis trazos, aunque eso no me importaba. Lo que sí me importaba era aparentar ser más talentoso. No estaba interesado en seguir el camino del arte, así que me saltaba el proceso para obtener únicamente la recompensa. Imagino que quienes roban completamente el trabajo de otros lo hacen por las mismas razones. No existe ahí una búsqueda de la expresión correcta o una exploración de las ideas. Sólo queda un deseo de validación y gratificación inmediata.

Basándome en experiencia personal, pienso en un ladrón de arte y visualizo a alguien sumamente solo y perdido. Quizá es alguien que no ha descubierto su talento y piensa que carece de él. Quizá lo único que busca es un amigo.

El robo de arte es indefendible. Si alguien lo hace, sea cual sea la razón, merece ser expuesto y debe confrontar las consecuencias. No obstante, me es imposible guardarle rencor a un ladrón de este tipo. Bien podría odiar ciegamente a personas como las que describí en esta entrada, pero al hacerlo no sólo me limitaría como ser humano sino que también negaría una parte de mi historia.


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