JOKER: Reseña

Jean Jacques Rousseau postuló en el siglo XVIII que el hombre es bondadoso por naturaleza, que es la sociedad la que actúa sobre él como agente corruptor; un siglo después, Alfred Adler dijo que el hombre viviría libre de conflicto si estuviera solo, pues así terminarían problemas interpersonales como la envidia, el miedo, el resentimiento, el rechazo y otros.

Joker (2019) de Todd Phillips plasma esta observación en la pantalla grande, utilizando el origen del archirrival de Batman (y fácilmente el villano de cómics más famoso de todos los tiempos) como pretexto para explorar los efectos que la marginación social tiene sobre los menos afortunados, en este caso un payaso para fiestas llamado Arthur Fleck, quien padece de un desorden neurológico que lo hace reír en situaciones de estrés.

Arthur vive con su madre y depende de medicamento controlado para funcionar en una Ciudad Gótica asediada por el crimen y el desempleo. Mientras que familias poderosas como los Wayne viven intactos en su burbuja, Arthur sufre maltratos por su condición, así como engaños y actos de crueldad que lo llevan al punto de quiebra; no obstante, sus actos son malinterpretados por las masas inconformes de la ciudad como un símbolo de resistencia.

Entre el mensaje de “maten a los ricos”, las localizaciones similares a Times Square pre-Giuliani, el uso de música rock en partes clave del soundtrack y el estudio íntimo de un hombre y su soledad, Joker recorre el camino que ya marcó Taxi Driver de Martin Scorsese en 1976. El contexto es distinto, pero la problemática similar; mientras que Travis Bickle de Taxi Driver encapsula la desilusión norteamericana post Vietnam, Arthur Fleck simboliza nuestros tiempos como una persona discriminada por su condición mental y su estatus social. La comparación entre la actuación de Robert De Niro y Joaquin Phoenix es tema para después; sólo diré que es el increíble desempeño de Phoenix lo que levanta un papel que sería predecible en manos de otro actor.

Otro punto de comparación podrían ser los soundtracks compuestos por Bernard Herrmann y Hildur Guðnadóttir respectivamente, pues ambos se valen de instrumentalización clásica para acompañar la tensión e inquietud que generan los protagonistas.

Evitaré echarles a perder el desenlace de Joker diciéndoles que éste es sumamente paradójico, en especial si se compara con las líneas finales dichas por Jim Gordon (Gary Oldman) en The Dark Knight (2008), pues al final Arthur, perturbado y sin ninguna moral o valor que lo guíe, obtiene exactamente lo que quiere en vez de lo que se merece o necesita, y a Ciudad Gótica le tocará pagar el precio, creando así un giro moderno a la mitología de Batman en contraste al cómic original de Bob Kane y Bill Finger.

Esta película es, para cerrar, el pretexto perfecto para que fans del cine de superhéroes conozcan trabajo más artístico, un rompimiento con las montañas rusas a las que nos tienen acostumbrados. Sea o no un refrito o update de la obra maestra de Scorsese, es una historia que merece contarse y apreciarse, siempre y cuando se le vea por lo que realmente es, no una celebración sino una advertencia y, finalmente, una tragedia. Una de las mejores películas de este año (el trono le pertenece hasta ahora a Ad Astra), y por lo tanto una recomendación que no pueden perderse.

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4 ideas con respecto a “JOKER: Reseña”

  1. Fue una obra que sentí, como una alegoría a taxi driver, como menciono, y sin duda observando las referencias a las cintas animadas, y comics.
    Lo siento como uno de los tantos días malos que pudo tener, El Príncipe Payaso del Crimen.
    Una excelente película, y perfecta reseña.

    Un saludo Maestro!

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