Guerreros Filósofos

Toda corriente filosófica nace en respuesta a la problemática de sus tiempos. El estoicismo romano, por ejemplo, se dio a causa de los conflictos provocados por una cultura de honor en la que la reputación lo era todo, lo cual llevó a la creación de un sistema en el que el individuo define su valor por sí mismo, lejos de la crítica y la alabanza; otro ejemplo es el de Nietzsche, quien notó desde el siglo XIX que la sociedad occidental necesitaba urgentemente de un nuevo sistema unificado de valores. ¿Cuáles son entonces las problemáticas que debería atender una filosofía para el siglo XXI? Entre ellas podríamos mencionar:

  • La comodidad descarriada que nos traen los avances tecnológicos.
  • La timidez/falta de asertividad comunicativa provocada por la prevalencia de las redes sociales.
  • Problemas de salud provocados por una vida urbana sedentaria, que involucra además poca actividad física y una alimentación pobre.

La prevalencia de estas tres problemáticas ha causado que dos soldados norteamericanos —ahora oradores motivacionales— suban al escenario y propongan una solución al sedentarismo y comodidad que tanto nos agobian.

Dejemos para después las más que válidas críticas al complejo industrial-militar norteamericano y observemos cómo un soldado norteamericano, desde que inicia su acondicionamiento físico hasta su muerte, vive una vida centrada en la cooperación, la integración —una hermandad— y una invitación a la adversidad. Un soldado entrena para desempeñar su papel al pie de la letra en cualquier clima y bajo cualquier condición adversa, pues la misión y otras vidas dependen de él. Por ejemplo los SEALs (la unidad de élite de la marina norteamericana) realizan una capacitación de 24 rigurosas semanas. En la tercera semana los candidatos participan en ejercicios que llevan a sus mentes y cuerpos al límite, durmiendo apenas cuatro horas y ejercitándose el resto del día en un periodo famosamente bautizado Hell Week (Semana Infernal), cuyo objetivo es depurar la lista hasta dejar no a los mejores capacitados, sino a quienes tienen el mayor deseo de forma parte de la unidad. Se dice que solo 25% de los candidatos permanece para completar el resto del entrenamiento.

De esta cultura emergen David Goggins y John “Jocko” Willink, los personajes centrales de este artículo.

DAVID GOGGINS: NO PUEDES LASTIMARME

David Goggins es un hombre con una presencia innegable, el resultado no de sus diversos récords mundiales o la intensidad de su actividad física, sino de la franqueza con la que habla de todas sus vulnerabilidades e inseguridades. Al provenir de un ambiente familiar abusivo, Goggins estaba listo y destinado para fallar. Sufría de depresión, basaba su valor propio en la percepción de los demás y en la preparatoria apenas podía leer al nivel de un alumno de primaria. Aunque logró salir adelante fumigando cocinas de hoteles y restaurantes, una duda indescriptible lo carcomía.

No fue sino hasta que vio en televisión cómo soldados fornidos, en buena condición y con mejores aptitudes que él se rendían durante Hell Week que atisbó los orígenes de su insatisfacción: No se trataba de factores externos como su entonces pobre condición física o las dificultades que enfrentó durante su infancia, sino a su diálogo interno basado en el menosprecio.

Entonces Goggins se miró al espejo y enumeró cada uno de sus defectos en voz alta y sin escatimar en detalles hasta que llegó a la raíz de todo: el miedo a jamás lograr su destino. El miedo a ser todo menos la mejor versión de sí mismo es lo que lo impulsó a perder peso, enlistarse como SEAL y terminar Hell Week, poniendo hasta su vida en riesgo en el proceso.

Su mentalidad está perfectamente encapsulada en el siguiente hipotético que repite en todas sus entrevistas:

Imagina que has muerto y ahora es momento de que te encuentres con Dios, Alá o con cualquier otra figura encargada de evaluar nuestra vida. Está mostrando a cada individuo una pantalla con su nombre y una descripción de sus logros antes de pasarlos al paraíso. Cuando llega tu turno ves tu nombre pero la información no corresponde. Menciona algo mucho mayor a lo que fue tu destino en la tierra: ganador del Nobel, presidente, campeón olímpico, músico ganador del Grammy. Así que haces lo sensato e indicas que tu nombre es el correcto pero la información no concuerda. Entonces te informan con una mirada pesada que la pantalla no te revela quien fuiste, sino quien debiste haber sido. ¿Qué harás entonces cuando termines tu vida y descubras que no viviste a la altura de tu potencial?

Por lo anterior entendemos que nada puede lastimar a David Goggins porque él es su propio archienemigo. Nadie podrá insultarlo, criticarlo y desprestigiarlo tanto como la voz interna que siempre trata de vencer.

Con su vulnerabilidad y honestidad radicales se ha ganado la admiración tanto del público como de atletas y líderes alrededor del mundo. Su Instagram está repleto de videos en los que sale a trotar mientras imparte un poco de su filosofía personal, sin perder el aliento por supuesto.

JOCKO WILLINK: APRÓPIATE DE TODO

El caso de Jocko Willink es un total opuesto, una serenidad diamétricamente opuesta a la exuberancia de David Goggins. Pese a que él también fue SEAL, su despertar sucedió por un error catastrófico cuando lideraba a la unidad Bruiser en Ramadi, Iraq durante los enfrentamientos con Al Qaeda que siguieron al derrocamiento de Saddam Hussein.

Como él mismo lo narra en su TEDTalk, aunque la unidad pudo regresar a casa, dicho error representó un enorme costo tanto estratégico como en capital humano. Cada SEAL bajo su mando estaba listo para asumir la responsabilidad de lo ocurrido, desde el encargado de comunicaciones que no transmitió las órdenes correctamente hasta los hombres al frente que lamentaban no haber reaccionado con suficiente rapidez. Tentado por la posibilidad de escoger un chivo expiatorio en toda la cadena de mando, Willink tomó la decisión que definiría el resto de su vida: asumió responsabilidad total de lo ocurrido frente a sus superiores, y no se detuvo en eso. Dejar la responsabilidad a sus subordinados o a las circunstancias significaba perder el control de la situación; en cambio, si se apropiaba de la catástrofe completamente, sin excusas ni pretextos, se empoderaba a sí mismo para ejecutar una solución.

Tras retirarse del ejército en el 2010, Willink fundó con Leif Babin la compañía de consultas Echelon Front, cuyo objetivo es aplicar sus lecciones de liderazgo militar al mundo empresarial. En la actualidad ha publicado los libros “Extreme Ownership” (Extrema Apropiación) y “The Dichotomy of Leadership” (La Dicotomía del Liderazgo) para el público en general.

Jocko Willink fue el comandante de Chris Kyle, quien alcanzó la fama gracias a la película American Sniper.

Su filosofía queda resumida en la frase “Bien”. ¿No recibiste el ascenso que querías? Bien. ¿Las cosas no salieron como esperabas? Bien. ¿Siguen subestimando tus esfuerzos? Bien. ¿Tu negocio no está creciendo? Bien. Para él, poder dar esa respuesta tan breve significa que estamos vivos, que todavía contamos con energía y vitalidad suficientes para mejorar. Si tienes energía para lamentarte, tienes energía para salir adelante.

CONCLUSIÓN

Si David Goggins es F. Scott Fitzgerald, impartiendo sus lecciones con juegos de palabras, riqueza de vocabulario, metáforas, alegorías y parábolas, Jocko Willink es como Ernest Hemingway en su sequedad y simplicidad. Al final, ambos imparten un mensaje centrado en la importancia del esfuerzo físico y mental, el autoconocimiento y el trabajo arduo. En un mundo paralizado por la sobresaturación de posibilidades, asustado por los riesgos y obsesionado con los atajos, encontraron sabiduría y fortaleza en lugares donde la mayoría de nosotros sólo puede ver dolor, dificultad y miseria. Rechazaron la comodidad que les esperaba en la vida cotidiana y descubrieron que en situaciones extraordinarias se obtienen también lecciones extraordinarias, lecciones que nos son útiles incluso si no provenimos del mismo contexto que ellos.

En palabras de numerosos maestros zen, entre ellos Musashi Miyamoto, una vez que conoces el Camino lo verás en todas partes. La sabiduría y la creatividad humana, reducidas a sus componentes más básicos, tienen características universales.


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