Estoy Aquí

El ser humano es el único organismo que experimenta estrés cuando no está siendo amenazado. Mientras que cualquier animal experimenta estrés al ser perseguido por un depredador y se relaja al eludirlo, a nosotros nos basta una sola mala memoria para causarnos malestar, sin importar el tiempo o el lugar. Esto es indicio de que el hombre no sabe habitar el presente: nuestro cuerpo está aquí y ahora y nuestra mente está en otra parte.

Anclarse al presente no es tarea fácil. No es sólo sentarse y respirar y tomar conciencia, aunque tampoco implica ahuyentar todo pensamiento hasta llegar a la neurosis. Se trata de volvernos un conducto para todo aquello que pasa en nuestras vidas. Así como no podemos embotellar nuestras emociones o aferrarnos a ellas tampoco debemos espantarlas. Debemos ser y dejar ser y eso necesita de mucha energía.

Ser altamente emocional lo hace más complicado.

Ahora que alcancé algo remotamente parecido a la madurez le he perdido el miedo a admitir que tengo una salud mental pésima, el resultado de química cerebral deficiente. En cierta forma tengo mucha similitud con aquellas personas que sufren de enfermedades degenerativas y hacen lo imposible por vivir una vida normal. La única diferencia entre ellas y yo es que los trastornos mentales no producen lesiones o malformaciones. De hecho, son tan invisibles que la gente decide no creer hasta que es demasiado tarde. Aunque actualmente la actitud hacia la salud mental es más positiva, la realidad es que mucha gente aún estereotipa estos casos, los ridiculiza y los toma a la ligera, esto sin importar la relación y cercanía que se tiene con el enfermo.

Con o sin los buitres creyéndose ángeles que plagan mi vida, soy un hombre vulnerable, susceptible a reaccionar con demasiada intensidad, a sufrir episodios inexplicables de melancolía, apatía y extrema tristeza. De no ser por la escritura y las demás artes, mi vida habría dado giros muy trágicos.

Debido a esto habitar el presente es un esfuerzo monumental para mí, y no busco nada a cambio por confesarlo. No estoy interesado en la lástima de nadie, ya que eso me haría sentir culpable y me pondría peor después de todo.

Sólo quiero decir que estoy aquí, o que al menos lo intento.

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