ANACLETO MORONES: Reseña

Juan Rulfo es reconocido como el mejor narrador mexicano del siglo XX, y con justa razón. Con su breve bibliografía construyó un estilo literario que influye en las letras mexicanas hasta el día de hoy. “Pedro Páramo”, su famosa novela, es ahora parte integral del imaginario hispanoamericano.

La fuerza de Rulfo como escritor radica en la exactitud periodística con la que describe la crueldad y violencia que plagaba a México durante la Revolución y la Guerra Cristera, así como la introspección que hacen sus personajes sobre sus metas, sus miedos y remordimientos.

Debido a esta fama de escritor denso de Rulfo, muchos se sorprenden tras leer “Anacleto Morones”, un relato lleno de humor negro e ironía incluido en su antología “El llano en llamas”.

anacleto morones
Juan Rulfo (1917-1986)

El relato inicia al grito de “¡Viejas hijas del demonio!”, que proviene del protagonista Lucas Lucatero. ¿La razón de su disgusto? Una peregrinación de diez mujeres que vienen, cabe decir de mala gana, a buscar el apoyo de Lucas para canonizar al fallecido Anacleto Morones, el santo de Amula. Lo que procede es una serie de interacciones en las que nuestro protagonista, de excelente memoria y lengua filosa, va recordando a cada una de las mujeres por nombre, así como sus pasados no tan virtuosos; al mismo tiempo, critica también el legado de Anacleto Morones, señalándolo no como un hombre milagroso y de virtud ejemplar, sino como un pelafustán que embaucó a todo un pueblo mientras seducía a sus mujeres, algunas de las cuales ahora forman parte de la peregrinación.

A diferencia de la mayoría de la ficción de Rulfo, que denuncia los conflictos armados en el país y sus terribles consecuencias, este relato aborda un tema universal: el poder de la superstición y el mal uso que líderes espirituales le dan a su influencia. Por esto, queridos lectores, tampoco quisiera dejarlos con la impresión de que es un trabajo poco característico de él. Es sólo que las cualidades usuales de su trabajo se encuentran ahora entre líneas.

Anacleto Morones es, en conclusión, algo así como un B-side musical, una joyita escondida de Juan Rulfo, una historia menos reconocida pero no por eso menos valiosa. Sólo observen este fragmento:

—No me has de negar que el Niño Anacleto era milagroso —dijo la hija de Anastasio—. Eso sí que no me lo has de negar.

—Hacer hijos no es ningún milagro. Ése era su fuerte.

Y ahí lo tienen, la evidencia de que incluso los artistas más sombríos tienen momentos de humor. Humor torcido tal vez, pero humor al final del día.

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